Siempre me acuerdo de situaciones e imágenes y aún de sueños, pero no de palabras pronunciadas, aunque vivimos en el mundo actual de imágenes, las palabras hermosas integrantes de poemas, rimas y escritos mágicos del lenguaje, han tenido importancia en mi formación personal. Con el futbol me pasa igual, siempre me acuerdo del equipo mágico del Brasil en el mundial del 70, el gol de Maradona en el mundial 86, el de Freddy Rincón en Italia 90 contra Alemania, e imágenes que guardo del poderoso equipo de River Plate, del periodo 1941 – 1946, apoderado “La Maquina”, por su perfección casi mágica. Dice la leyenda que sus integrantes vestían camisa de seda y pantalón de terciopelo negro en honor a la exquisitez de sus once jugadores, jugaban con precisión geométrica que enloquecía de admiración a las tribunas, “la maquina” creo un entendimiento de sus integrantes, principalmente de sus delanteros Juan Carlos Muñoz y Felix Lostau, dueños de la derecha del equipo, Adolfo Pedernera, el estratega que hacía jugar a su compañeros, José Manuel “El Charro” Moreno y Angel Labruna, que ocupaba todos los puestos de la delantera. Este equipo es considerado el mas técnico en el manejo de la pelota en el futbol argentino, fueron 18 partidos juntos en cuatro años, pincelazos que quedaron guardados en la memoria, manejados por excepcionales técnicos. Renato, Cesarìni y Carlos Peucelle, tenían en sus manos la mejor materia prima, quedaron huellas imborrables y en los relatos de las personas que tuvieron la fortuna de verlos. Recordar esas imágenes y estos relatos, es evocar el buen futbol de antaño, aunque hoy tenemos un festín de buenos jugadores a pesar del poco espacio que poseen; Messi, Kakà, Ronaldiño, Ronaldo, Iniesta, herederos de esa magia de antaño, que gracias a estos virtuosos del balón nos evocan. Épocas gloriosas.