El imponente Airbus A-340, piso tierra a las 10:57 a.m., hora local de Francia. El equipo comandado por Jorge Cruz, había despegado de Bogota a las 18:00 horas del 17 de abril.
Después de un viaje tranquilo, sin mayores turbulencias, descansamos un poco en el Charles De Gaulle esperando la conexión a Milán, a las 4:00 p.m. Se espera poder disfrutar de un buen baño caliente y una ansiada cena al final de la tarde, para entregarse al descanso cosa que se puedan recuperar esas diez horas suspendidos en el aire y amanecer dispuestos a una buena sesión de estiramientos, porque hay que encarar el primer encuentro amistoso ante el Trento, en Pinzolo.
Atrás ha quedado la incertidumbre que se vivió en inmigración Bogota, cuando aguantaron en la fila al joven Diego Jaramillo, por un formalismo administrativo. Afortunadamente el padre pudo hacer las diligencias de rigor y a ultima hora, en medio de aplausos, pudo embarcarse casi al cierre del avión.
Y luego, todas esas anécdotas propias de los primeros vuelos: el manejo de botones y aparatos con instrucciones en todos los idiomas menos en español, y algunos que ingenuamente se comieron los topitos para los oídos creyendo que eran chicles.
En todo caso, el grupo se ve muy optimista y esta tranquilo, comenta el profesor Cruz. El medico Juan Andrés Mosquera y el profesor Mauricio palomino, ya tienen, entre tanto, las estrategias a seguir para que los muchachos puedan rápidamente adaptarse a la diferencia horaria, el primer rival de cuidado.